ADespués de leer sobre el fraude que rodea al sector, es normal preguntarse: ¿cómo se hace entonces una miel de verdad? Aquí no hay secretos ni fórmulas complicadas. Te cuento, paso a paso, cómo trabajo en Aroma de Abeja para llevar hasta tu mesa una miel cruda, honesta y con nombre y apellidos, desde el corazón de Rioja Alavesa.
Todo empieza con las abejas y el territorio
Mi miel nace en los colmenares que tengo repartidos por Rioja Alavesa y su entorno. Practico la trashumancia: muevo las colmenas a lo largo del año para que las abejas encuentren siempre la mejor floración. En primavera, las zonas de viñedo; en verano, las de montaña. Así, cada cosecha refleja el paisaje y el momento en que se recogió. Ninguna miel es exactamente igual a la anterior, y eso es precisamente lo que la hace especial.
El cuidado de las colmenas
Una buena miel empieza mucho antes de la cosecha: con colmenas sanas y fuertes. Dedico el año a vigilar el estado de las abejas, controlar la varroa y otras amenazas, y asegurarme de que cada colonia llega a la floración en las mejores condiciones. Trabajo además con mi propia línea de abejas seleccionada, buscando ejemplares sanos, productivos y adaptados a nuestro entorno.
La cosecha: solo lo que sobra
Solo retiro la miel que las abejas producen por encima de lo que necesitan para vivir. Recojo los panales ya operculados —sellados con cera por las propias abejas, señal de que la miel está en su punto justo de maduración— y los llevo con cuidado hasta el obrador.
Una extracción respetuosa: miel cruda de verdad
Aquí está la clave de lo que me diferencia. Extraigo la miel por centrifugado en frío, sin aplicar calor. No la pasteurizo y no la filtro en exceso. ¿Por qué? Porque el calor y el filtrado agresivo destruyen enzimas, aromas y el polen que da carácter y garantía de origen a la miel. Mi miel es cruda: cristaliza de forma natural con el tiempo, cambia con las estaciones y conserva intacto todo lo que las abejas pusieron en ella.
Del obrador a tu mesa
Tras un breve reposo para que decante de forma natural, envaso. Cada bote lleva detrás a una persona, un colmenar y una temporada concretos. No compro miel a granel ni mezclo con producto de fuera: lo que ves en la etiqueta es exactamente lo que hay dentro. Esa trazabilidad total es mi manera de plantar cara al fraude que describo en el artículo sobre la miel adulterada.
Por qué elegir una miel artesana
Elegir una miel artesana y cercana no es solo una cuestión de sabor —que también—. Es apoyar una forma de trabajar que cuida a las abejas, mantiene vivo el medio rural y garantiza que lo que te llevas a casa es honesto de principio a fin. Cuando conoces al apicultor, sabes lo que comes.
¿Quieres probar una miel cruda de verdad, elaborada en Rioja Alavesa? Descubre mis variedades en la tienda y saborea la diferencia. Y si aún tienes dudas sobre cómo reconocer una buena miel, echa un vistazo a la guía sobre cómo saber si la miel es pura